Tras simular 100.000 veces el bombardeo temprano del planeta, un equipo de la Universidad de Cambridge concluye que un cometa capaz de dejar intacta y concentrada una molécula clave para la vida habría sido, como mucho, un golpe de suerte. Otros especialistas advierten que el trabajo evalúa un solo mecanismo y una sola molécula.El artículo, publicado el 28 de octubre en Scientific Reports y dirigido por el astrónomo Richard Anslow, del Instituto de Astronomía de Cambridge, revisa una idea con más de seis décadas de recorrido. El bioquímico Joan Oró la planteó en la revista Nature en 1961: los cometas, ricos en compuestos de carbono y nitrógeno, habrían sembrado la química previa a la vida.
Qué simularon
El equipo combinó modelos sobre la formación y evolución de los cometas de periodo corto con cálculos de cómo se frenan y fragmentan al cruzar la atmósfera. Siguieron el rastro del cianuro de hidrógeno (HCN), una molécula presente en los cometas y central en varias rutas propuestas para fabricar los componentes básicos de la vida.Para no sesgar el resultado en contra, eligieron siempre los supuestos más favorables a los cometas. Consideraron exitoso un impacto que dejara al menos 10 milimolar de HCN, una concentración similar a la que se usa en los experimentos de laboratorio.
Qué encontraron
En el 54% de las simulaciones no se registró ningún impacto exitoso; en el 46% restante se produjo al menos uno, mientras que una escasa minoría alcanzó los tres. Los cometas pequeños estallaban en las capas altas de la atmósfera y los más veloces disociaban sus moléculas debido a la temperatura de la colisión. Únicamente los choques lentos y de trayectoria muy inclinada permitían que el HCN resistiera.Asimismo, la lluvia y los mantos acuíferos habrían diluido la sustancia en cuestión de días o semanas. Disperso por todo un océano, su nivel de concentración descendería hasta los 0,75 micromolares, una cifra muy inferior a la requerida por las pruebas de laboratorio. Anslow declaró a CNN que esta vía no se puede descartar por completo, aunque se trataría de un fenómeno extraordinario.Por el contrario, Marte sale mejor librado en este escenario: gracias a su atmósfera liviana y a sus dimensiones reducidas, los cometas impactan a menor velocidad, contabilizando 744 colisiones fructíferas frente a las 87 de la Tierra, sin tomar en consideración la proporción de superficie firme. El investigador puntualizó que este dato no demuestra el surgimiento de la vida en suelo marciano, y es probable que el proceso no tuviera lugar en ninguno de ambos mundos.
Los reparos
Varios expertos ajenos a la investigación aconsejan no magnificar sus conclusiones. Queenie Chan, docente titular en la Universidad Royal Holloway de Londres, indicó a CNN que el HCN pudo haber reaccionado con antelación a su ingreso en la atmósfera para generar sustancias más estables, lo que dejaría abierta la posibilidad de que los cometas hayan suministrado otras moléculas orgánicas. Por su parte, César Menor Salván, astrobiólogo y docente de Bioquímica en la Universidad de Alcalá, puntualizó ante el Science Media Centre España que este análisis se limita a estimar, no a comprobar, y abarca únicamente un proceso específico. Desde su perspectiva, se pasa por alto la geoquímica ligada al cianuro y la circunstancia de que los choques meteoríticos generan asimismo entornos hidrotermales propicios para la química prebiótica. En tanto, Jesús Martínez Frías, perteneciente al Instituto de Geociencias (CSIC-UCM), valoró el rigor del modelo, si bien calificó de excesiva la generalización de sus resultados.
Qué otras fuentes quedan
Los autores mencionan alternativas: los asteroides ricos en carbono, que impactaban con más frecuencia y a menor velocidad, o la síntesis de estas moléculas en la propia Tierra joven. Las muestras de los asteroides Bennu y Ryugu, traídas por misiones espaciales, contienen la mayoría de los aminoácidos que forman las proteínas.
